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וישב

Parashat Vayeshev

3 páginas · ~5 min de lectura · 24 % de la fuente · Leer en Sefaria

Vayeshev (“Se estableció”) comienza la historia de José, describiendo su rivalidad con sus hermanos, su esclavitud en Egipto y su encarcelamiento después de que la esposa de su amo lo acusara falsamente tras rechazar sus avances. También contiene la historia de Tamar, sus esposos y su suegro, Judá.

Página 1 Genesis 37:1-36

Jacob se estableció en la tierra de Canaán. José, con diecisiete años, ayudaba a sus hermanos con los rebaños y a veces le contaba a su padre cuando ellos se portaban mal. Israel (otro nombre de Jacob) amaba a José más que a todos sus hijos y le hizo una ketonet passim, una túnica adornada que lo hacía diferente de los demás. Sus hermanos lo odiaban y no podían hablarle con cariño.

José les contó dos sueños. En uno, estaban atando manojos en el campo y el manojo de José se levantaba, y los manojos de sus hermanos se inclinaban ante el suyo. En el otro, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él. Sus hermanos se enojaron todavía más, aunque Jacob se quedó pensando en lo que significaría.

Más tarde, Jacob envió a José desde el valle de Hebrón para ver cómo estaban sus hermanos cerca de Sichêm. Un hombre encontró a José caminando perdido por el campo y le dijo que sus hermanos se habían ido a Dothán. Cuando los hermanos vieron a José acercarse, hicieron planes para matarlo. Rubén les pidió que no derramaran sangre, así que le quitaron su túnica y lo echaron en una cisterna vacía.

Luego vieron a unos Ismaelitas que viajaban hacia Egipto con camellos cargados de aromas, bálsamo y mirra. Judá propuso vender a José en vez de matarlo. Lo vendieron por veinte piezas de plata, y se lo llevaron a Egipto. Después, los hermanos mancharon la túnica con sangre de cabrito y se la mostraron a Jacob. Jacob lloró y estuvo de duelo por José con un dolor muy grande.

Página 2 Genesis 38:1-30

Por ese tiempo, Judá se apartó de sus hermanos y se quedó cerca de un hombre Adullamita llamado Hira. Judá se casó con la hija de un hombre cananeo llamado Súa, y tuvieron tres hijos: Er, Onán y Selah. Judá buscó una esposa para Er que se llamaba Tamar, pero Er desagradó a Dios y murió.

Después de eso, Tamar siguió siendo parte de la familia de Judá, pero las cosas no salieron como Judá esperaba. Hubo una situación dolorosa y confusa sobre qué pasaría después. Con el tiempo, Judá se dio cuenta de que no había sido justo con Tamar, y lo reconoció.

Más adelante, Tamar tuvo gemelos: Pérez y Zérah.

Mientras tanto, José fue llevado a Egipto. Allí lo vendieron a Potiphar, un oficial de Faraón. José estaba lejos de su casa, y todo a su alrededor era nuevo: un idioma nuevo, reglas nuevas y gente nueva. Pero José siguió trabajando con empeño, y pronto se notó que era capaz y digno de confianza.

Página 3 Genesis 39:1-40:23

En Egipto, Potiphar compró a José, y Dios estaba con él. A José le iba bien en su trabajo, así que Potiphar lo puso a cargo de toda la casa, y la casa fue bendecida gracias a José.

La esposa de Potiphar trató de tentarlo, pero José se negó, diciendo que eso sería un pecado delante de Dios. Un día, cuando no había nadie más dentro, ella agarró la ropa de José. José salió corriendo y dejó la prenda atrás. Ella mintió y lo acusó, y Potiphar puso a José en la prisión donde estaban los presos del rey. Incluso allí, Dios le mostró bondad a José, y el jefe de la cárcel confió en él y le dio responsabilidades.

Después, el jefe de los coperos de Faraón y el jefe de los panaderos fueron encerrados allí. Cada uno tuvo un sueño que los inquietó, y José dijo: “Seguro que Dios puede interpretarlo”. José explicó que en tres días el copero volvería a su puesto, pero el panadero sería ejecutado. En el cumpleaños de Faraón, pasó exactamente como José había dicho.

José le pidió al copero que se acordara de él, porque lo habían sacado de la tierra de los hebreos, pero el copero se olvidó.

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