Parashat Shemot abre el libro de Éxodo. Comienza con los nombres de los hijos de Jacob que llegaron a Egipto: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Nephtalí, Gad y Aser. En total, la familia de Jacob era de setenta personas, y José ya estaba allí.
Después de que murieron José y toda su generación, un nuevo rey gobernó Egipto y no conocía a José. Vio que los hijos de Israel crecían muchísimo y tuvo miedo de que, si había una guerra, se unieran a los enemigos de Egipto. Entonces puso capataces sobre ellos y los obligó a trabajar durísimo, haciendo barro y ladrillos, y también trabajando en el campo. Construyeron para el Faraón las ciudades de provisiones, Phithom y Raamses. Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban.
Luego el Faraón les ordenó a dos parteras hebreas, Siphra y Phúa, que mataran a los bebés varones al nacer. Pero ellas temieron a Dios y no obedecieron. Al final, el Faraón dio una orden terrible a todo su pueblo: que echaran al río a todo niño hebreo que naciera, y que dejaran vivir a las niñas.