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שמות

Parashat Shemot

3 páginas · ~5 min de lectura · 20 % de la fuente · Leer la porción completa de la Torá en Sefaria

Shemot (“Nombres”) es la primera lectura de la Torá en el libro de Éxodo. Empieza contando cómo los israelitas fueron esclavizados en Egipto. Nace Moisés, lo ponen en una canasta sobre el Nilo y termina siendo adoptado en la casa del Faraón. Más adelante, Moisés se encuentra con Dios en una zarza ardiente y comienza su misión de pedirle al Faraón que deje salir a los israelitas.

Página 1 Éxodo 1:1-22

Parashat Shemot abre el libro de Éxodo. Comienza con los nombres de los hijos de Jacob que llegaron a Egipto: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Nephtalí, Gad y Aser. En total, la familia de Jacob era de setenta personas, y José ya estaba allí.

Después de que murieron José y toda su generación, un nuevo rey gobernó Egipto y no conocía a José. Vio que los hijos de Israel crecían muchísimo y tuvo miedo de que, si había una guerra, se unieran a los enemigos de Egipto. Entonces puso capataces sobre ellos y los obligó a trabajar durísimo, haciendo barro y ladrillos, y también trabajando en el campo. Construyeron para el Faraón las ciudades de provisiones, Phithom y Raamses. Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban.

Luego el Faraón les ordenó a dos parteras hebreas, Siphra y Phúa, que mataran a los bebés varones al nacer. Pero ellas temieron a Dios y no obedecieron. Al final, el Faraón dio una orden terrible a todo su pueblo: que echaran al río a todo niño hebreo que naciera, y que dejaran vivir a las niñas.

Página 2 Éxodo 2:1-25

Un hombre y una mujer de la familia de Leví tuvieron un bebé varón. Su mamá lo escondió durante tres meses. Cuando ya no pudo ocultarlo más, hizo una canasta de juncos, la selló con pez y betún, y puso al bebé entre los juncos, a la orilla del Nilo. Su hermana se quedó mirando desde lejos para ver qué pasaba.

La hija del Faraón bajó a bañarse al río y vio la canasta. Cuando la abrió, encontró a un niño llorando y sintió compasión. “Este es uno de los niños de los hebreos”, dijo. Entonces la hermana se acercó y le ofreció buscar a una mujer hebrea que lo cuidara. Así, la propia mamá del bebé fue contratada para criarlo. Cuando el niño creció, la hija del Faraón lo adoptó y le puso por nombre Moisés, diciendo que lo había sacado de las aguas.

Ya de adulto, Moisés vio a un egipcio golpeando a un hebreo y atacó al egipcio. Cuando el Faraón quiso matarlo, Moisés huyó a la tierra de Madián. Allí defendió a siete hermanas junto a un pozo, se quedó con su familia y se casó con Séphora. Tuvieron un hijo llamado Gersom, porque Moisés decía que era un extranjero en una tierra ajena.

Página 3 Éxodo 3:1-6:1

Después de mucho tiempo, murió el rey de Egipto. Los hijos de Israel suspiraban por la esclavitud, y su clamor subió a Dios. Dios recordó el pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y vio su sufrimiento.

Moisés estaba cuidando las ovejas de su suegro Jetro cuando llegó a Horeb, el monte de Dios. Allí vio una zarza en llamas, pero la zarza no se consumía. Desde la zarza, Dios lo llamó: “¡Moisés, Moisés!”, y Moisés respondió: “Aquí estoy”. Dios le dijo que se quitara las sandalias, porque el lugar era tierra santa, y le prometió rescatar a Israel y llevarlo a una buena tierra.

Moisés preguntó qué nombre debía decirles a los hijos de Israel. Dios respondió con una frase en hebreo: “Ehyeh-Asher-Ehyeh”, que significa “Seré lo que seré”. Dios envió a Moisés a reunir a los ancianos de Israel y a hablar con el Faraón, pidiendo ir tres días por el desierto para ofrecer sacrificios.

Más tarde, Moisés y Aarón fueron a ver al Faraón, pero el Faraón se negó y volvió el trabajo todavía más pesado. Ordenó que el pueblo juntara su propia paja, pero que hiciera la misma cantidad de ladrillos. Golpearon a los capataces israelitas, y Moisés clamó a Dios. Dios le respondió que pronto vería lo que Él haría: el Faraón dejaría ir al pueblo por una fuerza mayor.

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