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Porción de esta semana

חיי שרה

Parashat Jayé Sara

3 páginas · ~5 min de lectura · 28 % de la fuente · Leer la porción completa de la Torá en Sefaria

Jayé Sara (“La vida de Sara”) comienza cuando Sara muere y Abraham compra la Cueva de Macpela para enterrarla. Abraham envía a su siervo a buscar una esposa para Isaac. El siervo conoce a Rebeca junto a un pozo, y Rebeca regresa con él para casarse con Isaac. Abraham se vuelve a casar, tiene más hijos y muere a los 175 años.

Página 1 Génesis 23:1-20

Sara vivió 127 años. Cuando murió en Kiriat-arba (Hebrón), en la tierra de Canaán, Abraham hizo duelo y lloró. Después fue a hablar con los hititas que vivían allí y les dijo: “Soy un extranjero que vive entre ustedes. Véndanme un lugar para sepultar, para que pueda enterrar a mi muerta”.

Los hititas le respondieron con amabilidad. Llamaron a Abraham “un príncipe de Dios entre nosotros” y le ofrecieron los mejores lugares para sepultar. Pero Abraham les pidió que hablaran con Efrón, hijo de Zohar, porque él quería un lugar especial: la cueva de Macpela, un nombre hebreo que puede significar “la cueva doble”, al borde del campo de Efrón, cerca de Mamre.

Efrón dijo que le daría el campo y la cueva como regalo, delante de todos, en la puerta de la ciudad. Abraham se inclinó y insistió en pagar el precio completo, para que la tierra fuera realmente suya. Efrón dijo el precio: cuatrocientos siclos de plata, según la medida que usaban los comerciantes. Abraham pesó la plata, y el campo, la cueva y todos los árboles dentro de sus límites pasaron a ser de Abraham. Allí Abraham enterró a Sara en la cueva de Macpela.

Página 2 Génesis 24:1-61

Abraham ya era anciano, y Dios lo había bendecido en todo. Llamó a su siervo más importante, el que manejaba todo lo que Abraham tenía. “Pon tu mano debajo de mi muslo”, le dijo Abraham, pidiéndole una promesa muy seria. El siervo debía jurar por Dios que no elegiría una esposa para Isaac entre las cananeas. En cambio, tenía que viajar a la tierra de donde venía Abraham y buscar una esposa de la familia de Abraham.

El siervo se preocupó: ¿y si la mujer no quería venir? Abraham le advirtió: “No lleves a mi hijo de vuelta allá”. Abraham confiaba en que Dios enviaría un ángel delante de él.

Así que el siervo salió con diez camellos y regalos, y llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Najor. Al atardecer esperó junto al pozo, donde las muchachas salían a sacar agua, y pidió una señal clara. Antes de terminar, llegó Rebeca con su cántaro sobre el hombro. Cuando él le pidió un poco de agua, ella se apuró a darle de beber y luego ofreció sacar agua también para todos los camellos, hasta que terminaran. El siervo la miraba en silencio, esperando que Dios hubiera hecho que su viaje saliera bien.

Página 3 Génesis 24:62-25:18

Cuando los camellos terminaron de beber, el siervo le dio a Rebeca un pendiente de oro y dos brazaletes de oro. Le preguntó de quién era hija y si había lugar para pasar la noche. Rebeca dijo que era hija de Betuel, de la familia de Milca y Najor, y que en su casa había paja y mucho forraje, y también lugar para dormir.

Labán, el hermano de Rebeca, salió corriendo a recibir al siervo y lo invitó a entrar. Le pusieron comida delante, pero él dijo que no comería hasta contar su mensaje. Explicó cómo Dios había bendecido a Abraham, cómo Isaac heredaría todo, y cómo él había pedido una señal en el pozo y encontró a Rebeca exactamente como había pedido. Labán y Betuel respondieron: “De Dios ha salido esto”, y aceptaron enviarla. Y Rebeca misma dijo: “Sí, iré”.

Ella viajó de regreso en los camellos con sus sirvientas. Isaac, que vivía en el Néguev cerca del pozo del Viviente que me ve, vio los camellos venir mientras caminaba por el campo al atardecer. Rebeca preguntó quién era el hombre; cuando le dijeron que era Isaac, ella se cubrió con un velo. Isaac la llevó a la tienda de Sara, se casó con ella, la amó y se sintió consolado.

Más tarde Abraham se casó con Cetura y tuvo más hijos. Le dio a Isaac todo lo que tenía, y a los otros hijos les dio regalos y los envió hacia el oriente. Abraham murió a los 175 años, e Isaac e Ismael lo enterraron en la cueva de Macpela. Después, Dios bendijo a Isaac.

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