Toda la comunidad llegó al desierto de Zin y se quedó en Cades. Allí murió Miriam y allí fue sepultada. Muy pronto, en el campamento no había agua, y la gente se juntó alrededor de Moisés y Aarón para discutir. Decían que ese lugar no tenía grano, ni higos, ni viñas, ni granadas, y ni siquiera agua para beber.
Moisés y Aarón fueron a la entrada del Tabernáculo del Testimonio y se postraron con el rostro en tierra. Dios le dijo a Moisés que tomara la vara, reuniera al pueblo y le hablara a la peña para que diera agua. Moisés y Aarón reunieron a todos frente a la roca. Moisés dijo: “Oigan ahora, rebeldes”, y luego golpeó la peña dos veces. El agua salió en abundancia, y bebieron el pueblo y sus animales.
Pero Dios dijo que Moisés y Aarón no habían confiado lo suficiente en Él para mostrar Su santidad ante los israelitas, así que no guiarían al pueblo a la tierra. Ese lugar se llamó Meribá, que significa “pelea”, porque allí el pueblo discutió.