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בלק

Parashat Balac

3 páginas · ~5 min de lectura · 26 % de la fuente · Leer en Sefaria

Balac cuenta la historia de Balac, el rey de Moab, que contrata a Balaam para maldecir a los israelitas. En el camino, la asna de Balaam habla, y al final Balaam termina bendiciendo al pueblo de Israel. La parashá también termina con un relato sobre hombres israelitas que pecan con mujeres moabitas y cómo un israelita y una midianita son atravesados con una lanza.

Página 1 Numbers 22:2-21

Balac, hijo de Zippor, rey de Moab, vio todo lo que Israel había hecho al Amorrheo. El campamento de Israel era enorme, tan grande que parecía que “cubrían la haz de la tierra”. Moab tuvo muchísimo miedo. Balac les dijo a los ancianos de Madián: “Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo”.

Entonces Balac envió mensajeros muy lejos, a Balaam hijo de Beor, a Pethor, junto al río. “Ven y maldíceme a este pueblo”, le rogó Balac. “Yo sé que el que tú bendijeres será bendito, y el que tú maldijeres será maldito”.

Balaam les dijo a los visitantes: “Quédense aquí esta noche, y yo les diré lo que Dios me hable”. Esa noche Dios vino a Balaam y le preguntó quiénes eran esos hombres. Cuando Balaam explicó lo que querían, Dios fue muy claro: “No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque es bendito”.

Por la mañana, Balaam mandó a los mensajeros de regreso: “Dios no me quiere dejar ir con ustedes”.

Página 2 Numbers 22:22-38

Balac lo intentó otra vez. Envió a príncipes todavía más importantes y prometió una gran recompensa. Balaam respondió: “Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Dios”. Aun así, volvió a preguntar, y Dios le dijo: “Ve con ellos, pero dirás solo lo que Yo te diga”.

Balaam salió de viaje montado en su asna, y con él iban dos mozos. En el camino, un ángel de Dios se puso delante de ellos con una espada desenvainada. El asna vio al ángel y se apartó del camino hacia el campo. Balaam se enojó y la golpeó para hacerla volver.

El ángel apareció otra vez en una senda angosta entre paredes. El asna, al verlo, se pegó a la pared y apretó el pie de Balaam. Balaam volvió a golpearla. La tercera vez, el ángel se paró en un lugar tan estrecho que no había por dónde apartarse. Entonces el asna se echó en el suelo.

Dios abrió la boca del asna, y ella dijo: “¿Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces?” Luego Dios abrió los ojos de Balaam, y él vio al ángel. El ángel le advirtió que siguiera, pero que hablara solamente las palabras de Dios.

Página 3 Numbers 22:39-25:9

Balac salió a recibir a Balaam cerca del término de Arnón, en la ciudad de Moab, y se quejó: “¿Por qué no viniste cuando te llamé la primera vez? ¿No puedo yo honrarte?” Balaam contestó: “La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré”.

Balac lo llevó a la ciudad de Husoth, ofreció bueyes y ovejas, y a la mañana siguiente lo hizo subir a los altos de Baal para que viera una parte del pueblo de Israel. Balaam pidió siete altares, con siete bueyes y siete carneros. Cada vez que Balaam buscaba un mensaje, Dios convertía sus palabras en bendiciones. Balaam dijo que Israel era un pueblo que “habita delante de mí” y habló con admiración de sus tiendas. Balac se enfureció: “¡Te llamé para maldecirlos, y los has bendecido!”

Balaam también habló de una señal del futuro: “Una estrella se levantará de Jacob”. Después, Balaam se fue a su casa y Balac siguió su camino.

Más tarde, en Shittim, algunos israelitas se unieron a mujeres moabitas y participaron en sacrificios a Baal-peor. (Baal significa algo así como “señor” o “amo”.) Dios se enojó y comenzó una plaga. Cuando un israelita llevó a una mujer midianita al campamento a la vista de todos, Pinjás tomó una lanza y los atravesó a los dos. La plaga se detuvo, pero ya habían muerto 24,000 personas.

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