Dios explicó un voto especial para quien quisiera apartarse para Él por un tiempo. Se llama voto de nazir, una promesa de vivir con más separación durante ciertos días. En ese tiempo, la persona evitaba el vino y todo lo que viene de las uvas, no se cortaba el cabello y se mantenía lejos de los muertos, incluso de familiares cercanos. Si alguien moría de repente cerca de esa persona, se afeitaba al séptimo día, y al octavo traía dos tórtolas o dos palomas. También traía un cordero de un año, y los primeros días del voto ya no contaban.
Cuando el voto terminaba, la persona iba a la entrada de la Tienda de Reunión con ofrendas: un cordero macho, una corderita, un carnero y una canasta de panes y hojaldres sin jametz (sin levadura), con ofrendas de harina y libaciones. Después de afeitarse, ponían el cabello sobre el fuego que estaba debajo del sacrificio.
Dios le enseñó a Aarón y a sus hijos a bendecir a Israel: “Dios te bendiga y te cuide… y te dé paz”.
Cuando Moisés terminó de levantar y ungir el Tabernáculo, los jefes de las tribus trajeron regalos: seis carros y doce bueyes. Moisés dio dos carros y cuatro bueyes a los gersonitas, cuatro carros y ocho bueyes a los meraritas, y a los coatitas no les dio ninguno, porque ellos cargaban los objetos sagrados sobre sus hombros. Luego, durante doce días, un jefe por día trajo ofrendas para dedicar el altar, empezando con Naasón, de la tribu de Judá. Y cuando Moisés entraba a la Tienda de Reunión, oía la voz de Dios hablándole desde encima de la cubierta del Arca, entre los querubines.