En el campamento del desierto, Moisés escuchó mientras Dios daba instrucciones cuidadosas para el Mishkan. Primero, los hijos de Israel debían traer aceite puro de olivas, molido, para la luminaria, para que las lámparas pudieran mantenerse encendidas suavemente cada noche. Aarón y sus hijos pondrían en orden las lámparas en el Tabernáculo del testimonio, afuera del velo, cerca del Arca del Pacto, y las mantendrían ardiendo desde la tarde hasta la mañana.
Luego Dios le dijo a Moisés que acercara a Aarón con sus hijos, Nadab, Abiú, Eleazar e Ithamar, para servir como sacerdotes. Trabajadores hábiles, llenos de sabiduría especial, harían ropa sagrada para honra y hermosura: el racional, el ephod, el manto, la túnica labrada, la mitra y el cinturón. Usarían oro, cárdeno, púrpura y carmesí, y lino torcido, para que Aarón y sus hijos pudieran servir de una manera que honrara el lugar santo.